Automotriz 

De bicicletas, neveras y máquinas de coser, a vehículos eléctricos; así es la alemana Opel

Fundada hace 163 años, Opel ha revolucionado diferentes industrias con su tendencia hacia la innovación; en Colombia está presente desde 2021 y cuenta con modelos eléctricos SUV y utilitarios, hasta los más citadinos como el Rocks-e.

Bogotá, mayo de 2026. Pocas marcas del mundo pueden presumir el haber sobrevivido a dos guerras mundiales, varios cambios generacionales y la transición de las agujas de coser al motor eléctrico sin perder su identidad. Opel lo logró. Hoy, instalada ya en el mercado colombiano con portafolio en expansión, la firma alemana busca demostrar que su larga historia no es solo un argumento de venta, sino el sustento de una propuesta técnica que compite de frente con las marcas asiáticas y estadounidenses.

Reconocida por sus novedosos diseños, la marca de vehículos Opel es actualmente un referente de tecnología e innovación, siendo pionera en la electrificación de sus modelos, así como en su momento, fue pionera al entrar en la era del automóvil, dejando de lado sus inicios con innovaciones en otras industrias que, hace más de 100 años, revolucionaron el mercado europeo, con la filosofía de poner la tecnología alemana al alcance de todos.

Neveras, máquinas de coser y bicicletas, así fueron sus inicios; siempre enfocados en las necesidades de las personas, ofreciendo soluciones que, aunque hoy vemos como un artículo más, en su momento fueron tecnologías que mejoraban la calidad de vida; una visión que hoy día se sigue manteniendo, con una electromovilidad libre de emisiones y adecuada para el uso diario, una propuesta de movilidad práctica, versátil y sostenible.

Una historia inspiradora que comenzó con un joven artesano alemán que se adelantó a su época, quien, con una gran destreza manual y ambición, aprendió a trabajar los metales en París y regresó a su Alemania natal convencido de que sabía cómo construir algo mejor; fue en ese momento, en 1863, que Adam Opel montó un modesto taller dedicado a la fabricación de máquinas de coser. No era el único en ese negocio, pero sí de los que más rápido creció: en menos de una década ya exportaba a decenas de países y abastecía a clientes en varios continentes. Luego, cuando a finales del siglo XIX las bicicletas se convirtieron en objeto de deseo de la burguesía europea, Opel también estuvo ahí, y llegó a encabezar ese mercado a escala mundial.

Pero el legado definitivo de Adam Opel no fue ni el hilo ni los pedales. Fue la actitud. Cuando falleció, dejó a sus herederos un negocio próspero y una filosofía implícita: fabricar con rigor, adaptarse antes de que el mercado te obligue, y no conformarse con lo que ya funciona. Sus hijos la honraron de la mejor manera posible: desmontaron parte del negocio familiar para apostar por ese invento ruidoso y reciente que todavía generaba escepticismo en las calles europeas. En 1899, el primer automóvil con nombre Opel salió de la fábrica de Rüsselsheim y desde ese momento, nada volvería a ser igual.

Actualmente la marca Opel acelera hacia la electrificación, con vehículos diferentes, disruptivos y enfocados en soluciones reales de movilidad sostenible. En Colombia, se comercializan vehículos SUV y utilitarios, hasta los más citadinos como el Rocks-e, el cual se ubica en el mercado, como una alternativa novedosa a los problemas reales de las personas en ciudades densas y congestionadas.

Opel, el mañana nos mueve.

La marca Opel es representada en Colombia por Astara.

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