Fenalce advierte al MinAgricultura que en la asignación de recursos del Incentivo al Seguro Agropecuario no se tienen en cuenta los calendarios de siembra de los distintos cultivos
Con el propósito de aportar elementos técnicos para la toma de decisiones, la federación consolidó un cuadro con los calendarios de siembra de los cultivos de maíz, soya y fríjol en diferentes departamentos del país.
La ausencia de un esquema de asignación que reconozca esta estacionalidad genera presiones tempranas sobre los recursos disponibles, limitando el acceso al instrumento para los productores que inician sus ciclos productivos en el segundo semestre.
El gremio propuso varias medidas para mejorar la eficiencia del incentivo al Seguro Agropecuario (ISA) como instrumento de política pública. Así mismo, dejó clara su disposición para trabajar de manera articulada con el Ministerio, la Dirección de Financiamiento y Riesgos Agropecuarios y Finagro, en el análisis técnico de la información productiva que permita optimizar la operación de este instrumento.
12 de mayo de 2026. La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya – Fenalce, señaló al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural que uno de los principales factores que incide en el desbalance de la asignación de recursos del Incentivo al Seguro Agropecuario (ISA), corresponde a la no diferenciación del instrumento en función de los calendarios de siembra de los distintos cultivos y regiones del país.
Por tal motivo, la federación presentó a Martha Carvajalino, ministra de dicha cartera ministerial, una petición con relación al manejo diferencial del ISA, para el segundo semestre de 2026, en función de calendarios de siembra y priorización por cultivo.
En comunicaciones previas remitidas por el gremio, se advirtió oportunamente sobre el riesgo de agotamiento de los recursos asignados al Incentivo al Seguro Agropecuario (ISA) durante la vigencia 2026, particularmente en el primer semestre del año. Como es de conocimiento del MinAgricultura, dicho riesgo se materializó, evidenciando limitaciones en la disponibilidad de recursos para atender la demanda del instrumento por parte de los productores, en un contexto caracterizado por la alta exposición a riesgos climáticos, el incremento de la incertidumbre productiva y la necesidad de fortalecer mecanismos de gestión del riesgo en el sector agropecuario.
Sumado a esto, en el marco de las reuniones sostenidas en la mesa técnica realizada en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con la Dirección de Financiamiento y Riesgos Agropecuarios, se identificó la importancia de avanzar en ajustes operativos que permitan mejorar la focalización, eficiencia y oportunidad en la asignación de los recursos del ISA, particularmente de cara al segundo semestre de 2026.
“Los cultivos de maíz, soya y fríjol presentan dinámicas productivas diferenciadas en términos de ventanas de siembra, lo que implica que la demanda por el seguro agropecuario no es homogénea a lo largo del año, sino que se concentra en periodos específicos. La ausencia de un esquema de asignación que reconozca esta estacionalidad genera presiones tempranas sobre los recursos disponibles, limitando el acceso al instrumento para los productores que inician sus ciclos productivos en el segundo semestre”, explica Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce.
Con el propósito de aportar elementos técnicos para la toma de decisiones, Fenalce consolidó un cuadro con los calendarios de siembra de los cultivos de maíz, soya y fríjol en diferentes departamentos del país, el cual remitió al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural con el propósito de evidenciar la distribución temporal de la actividad productiva y, en consecuencia, la necesidad de armonizar la asignación de los recursos del ISA con dichas dinámicas.
La federación considera que de no implementarse un esquema de manejo diferencial de los recursos del ISA que considere variables como cultivo, región y calendario de siembra, existe un alto riesgo de que en el segundo semestre de 2026 se repita la situación, lo que limitaría el acceso de los productores a instrumentos de gestión del riesgo en un contexto de alta vulnerabilidad climática, comprometiendo el abastecimiento agroalimentario en varias regiones del país.
En la carta enviada a la ministra Carvajalino, el gremio propuso varias medidas para mejorar la eficiencia del ISA como instrumento de política pública. Así mismo, dejó clara su disposición para trabajar de manera articulada con el Ministerio, la Dirección de Financiamiento y Riesgos Agropecuarios y Finagro, en el análisis técnico de la información productiva que permita optimizar la operación de este instrumento.
Medidas propuestas por Fenalce
1. Asignación diferencial de recursos por periodos de siembra. Establecer una programación de los recursos del ISA que contemple ventanas temporales asociadas a los calendarios de siembra de los cultivos, garantizando la disponibilidad del incentivo en los momentos en que efectivamente se requiere.
2. Priorización por tipo de cultivo. Definir criterios de focalización que reconozcan las particularidades de cultivos estratégicos como el maíz, la soya y el fríjol, en función de su importancia en la seguridad alimentaria, su exposición a riesgos climáticos y su dinámica productiva.
3. Regionalización o creación de bolsas de recursos con destinación específica. Evaluar la estructuración de bolsas regionales o por cultivo, particularmente para cultivos semestrales, que permitan evitar la concentración de recursos en determinados territorios o periodos, y asegurar una distribución más equilibrada y equitativa del incentivo.
4. Fortalecimiento de la planeación del instrumento. Avanzar en mecanismos de planeación anticipada que permitan alinear la asignación presupuestal del ISA con la programación productiva del sector agropecuario, reduciendo el riesgo de desfinanciamiento del instrumento durante la vigencia.
La federación considera que la implementación de estos ajustes contribuirá a: mejorar la eficiencia del ISA como instrumento de política pública, fortalecer la gestión del riesgo climático en el sector y garantizar un acceso más equitativo para los productores a nivel nacional.


