Seguridad 

Privacidad, IA y Open Finance: las tendencias que marcarán la gestión de datos en 2026

El temor al uso indebido de datos, que alcanza al 62% de los usuarios, redefine la privacidad como un elemento central para la innovación digital en 2026.

Bogotá, 20 de febrero de 2026.– La protección de datos personales entra en 2026 en una etapa de madurez. El foco regulatorio, tecnológico y empresarial estará puesto en cómo operacionalizar la privacidad en entornos de uso intensivo de datos, automatización e inteligencia artificial. La privacidad dejará de ser un requisito legal y se convertirá en una preferencia del usuario y un elemento estratégico para la confianza y el crecimiento de los negocios.

De acuerdo con Certena, compañía enfocada en privacidad y gestión del consentimiento, este cambio responde a una combinación de factores: regulaciones más exigentes, usuarios más conscientes de los riesgos de exposición de sus datos y ecosistemas digitales que solo pueden escalar si existe control, trazabilidad y consentimiento verificable.

«En 2026 la conversación ya no es si las empresas cumplen o no, sino si son capaces de demostrar control real sobre los datos y ofrecer al usuario una experiencia de privacidad clara, simple y revocable. La confianza deja de ser implícita y se vuelve medible», explica Nathalia Landeta, CEO y fundadora de Certena.

Estas son algunas de las tendencias que, según Certena, marcarán la agenda de protección de datos durante 2026:

  1. Regulación y operatividad: la tendencia global apunta a la actualización de los marcos existentes. En Colombia, avanza en el Congreso un proyecto de ley para modernizar la Ley 1581 de 2012 y alinearla con estándares internacionales como el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), incorporando escenarios de automatización, uso intensivo de datos e inteligencia artificial.

    En Europa, la Comisión Europea impulsa el llamado «Omnibus Digital», un paquete normativo orientado a garantizar coherencia entre la regulación de protección de datos y la legislación sobre IA, sin debilitar los niveles de protección alcanzados. Mientras tanto, en Estados Unidos, el desarrollo continúa siendo fragmentado y liderado por los estados, con enfoques centrados en la privacidad del consumidor.
  2. Open Banking: la confianza como verdadero habilitador: el principal desafío del Open Banking en Colombia va más allá de lo tecnológico. Aunque las APIs y los estándares ya existen, persisten fricciones relacionadas con el entendimiento, el control y la trazabilidad del uso de los datos.

    Según el estudio «Cómo impulsar las finanzas abiertas» de Datacrédito Experian, el 62% de los usuarios teme que sus datos se usen para fines distintos a los autorizados y el 43% teme no poder revocar el acceso fácilmente. De esta manera, la gestión del consentimiento se consolida como infraestructura crítica del ecosistema.
  3. Menos datos, más control: en 2026, las empresas buscan sumar herramientas, pero también reducir riesgos y demostrar control. Entre las principales tendencias destacan la minimización y tokenización de datos, la trazabilidad de accesos y la gestión centralizada del consentimiento como single source of truth (SSOT o Fuente Única de Verdad).

    «Más allá de la tecnología, el cambio de fondo es cultural: la privacidad se incorpora desde el diseño y no como reacción a incidentes o sanciones. Aquí, la seguridad deja de ser un diferenciador a convertirse en un habilitador; lo que marca la diferencia es la capacidad de probar quién accede a los datos, bajo qué autorización y con qué propósito», comenta Felipe Uribe, co-fundador de Certena.

    4. Identidad digital y biometría: las plataformas de identidad digital evolucionan hacia modelos contextuales y dinámicos, donde la autenticación se ajusta al nivel de riesgo y a la sensibilidad del dato. La clave ya no está solo en verificar quién es el usuario, sino en qué puede autorizar y bajo qué condiciones.

    Para Luis Miguel Bevilacqua, CTO de Certena, «el uso creciente de datos biométricos plantea riesgos estructurales. Al tratarse de información única y permanente, su compromiso puede generar impactos irreversibles para los titulares, especialmente cuando un mismo dato circula entre múltiples industrias con estándares de seguridad desiguales. Por ello, su tratamiento seguirá siendo excepcional y sujeto a garantías reforzadas en materia de transparencia y control».

    5. IA, educación y privacidad como ventaja competitiva: la inteligencia artificial se consolida como una aliada para identificar riesgos, detectar usos indebidos y mejorar la experiencia del usuario, pero también puede amplificar errores si no existe gobernanza y consentimiento verificable. Es allí, donde la educación de los usuarios termina siendo uno de los habilitadores más relevantes, y menos explotados, del ecosistema digital.

Hoy, solo el 31% de las personas reconoce el concepto de Open Finance, pero cuando se explican los beneficios concretos, la disposición a compartir datos aumenta de forma significativa.

«En 2026, la privacidad se convierte en una ventaja competitiva real. El usuario está dispuesto a compartir sus datos si recibe valor a cambio y si puede apagar el interruptor cuando quiera. Las empresas que entiendan esto no solo cumplirán la regulación: crecerán con confianza», concluye Nathalia Landeta.

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