5 tendencias de diseño que están redefiniendo las ciudades en 2026
De cara a 2026, el diseño arquitectónico deja de centrarse solo en la forma para enfocarse en el bienestar, la experiencia y la emoción. Para Paola Moya, CEO y Chief Creative Officer de MOYA, los espacios deben medirse por su impacto real en la salud, la memoria y la forma en que las personas viven y se relacionan.
Hoy pasamos cerca del 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, la arquitectura ya no puede medirse solo por estética, sino por su impacto real en la salud, la emoción y la forma en que habitamos.
Colombia, febrero de 2026 – El diseño urbano está viviendo una transformación profunda. De cara a 2026, conceptos como bienestar, narrativa de lugar y arquitectura emocional ya no son tendencias aisladas, sino criterios fundamentales que determinan la relevancia de un espacio. Para Paola Moya, CEO y Chief Creative Officer de Moya Design Partners, el diseño ha trascendido la forma y la función “Un espacio que no mejora la forma en que respiramos, dormimos, trabajamos o convivimos no cumple con su propósito real”. Por eso Paola destacó las 5 tendencias de diseño en este 2026:
- El bienestar dejó de ser “bonito”: ahora es un KPI del diseño
En 2026, el diseño ya no se evalúa sólo por cómo se ve, sino por cómo impacta la salud. Pasamos cerca del 90% del tiempo en interiores, lo que convierte al ambiente interior en un asunto de salud pública. Aire limpio, luz natural bien regulada y silencio dejaron de ser lujos, son condiciones básicas. No es casual que estándares como WELL ya estén presentes en más de 74.000 proyectos en 137 países, cubriendo 5,87 mil millones de metros cuadrados. El bienestar, hoy, se mide.
- Arquitectura emocional: los espacios que se sienten (y se recuerdan)
La gran pregunta del diseño en 2026 no es “¿cómo se ve?”, sino “¿qué se siente?”. La arquitectura emocional gana fuerza porque diseña para la experiencia cotidiana, llegar, esperar, encontrarse, habitar. Umbrales claros, escala humana, texturas honestas y luz cálida construyen vínculos y pertenencia. Un espacio fácil de entender y digno de habitar no solo funciona mejor: se vuelve memorable.
- Aire, luz y silencio: la nueva infraestructura invisible
La verdadera innovación ya no siempre se ve. Ventilación medible, control de humedad, filtración del aire, diseño circadiano y confort acústico son hoy infraestructura esencial. La urgencia es real, en Colombia, el INS estima que cerca del 8% de las muertes anuales están asociadas a factores ambientales como aire y agua contaminados. Diseñar bien ya no es solo estética, es prevención.
- Naturaleza integrada y edificios que ahorran (energía, agua y costos)
La biophilia dejó de ser decorativa para volverse estratégica. Estudios muestran que integrar naturaleza mejora bienestar, productividad y creatividad. Además, Camacol estima que los edificios con estándares verdes pueden reducir entre 20% y 40% el consumo de energía y agua, aumentando también su durabilidad y valor. En 2026, sostenibilidad y eficiencia ya no son un “extra”: son una ventaja competitiva.
- El color deja de ser neutro: 2026 se pinta de tonos cálidos, profundos y emocionales
El color se convierte en el gran hilo conductor del diseño de interiores en 2026. Según un informe de VOGUE, la premisa es clara:hacer del hogar un refugio, y el color es el principal aliado para lograrlo. La paleta fría que dominó durante años, blancos puros, grises y beiges neutros, empieza a ceder terreno frente a tonos más ricos, inspirados en la naturaleza y cargados de emoción. Marrones cálidos, ocres, terracotas y caramelo se consolidan como nuevas bases cromáticas, aportando profundidad, carácter y una sensación inmediata de abrigo.
Este cambio no busca impacto inmediato, sino armonía y permanencia. Los amarillos mantequilla evolucionan hacia versiones más tostadas; los rojos se transforman en gamas teja, vino o burdeos; y los neutros se redefinen con matices cálidos como Beige Clásico o Wax Paper. A estos se suman acentos intensos como Crimson, Emerald, Indigo o Chocolate aplicados en grandes superficies, mobiliario o muros completos. El resultado, espacios más sofisticados, duraderos y emocionales, donde el color no decora, construye atmósfera y bienestar.
En el horizonte de 2026, el diseño arquitectónico se define cada vez más como una herramienta de impacto tangible en la vida cotidiana. Para Paola Moya, esto implica integrar bienestar, narrativa de lugar y emoción en cada proyecto, con un enfoque que entiende que los espacios no solo se usan, se sienten, se recuerdan y se habitan. “Cuando un espacio logra emocionar y cuidar al mismo tiempo, ha cumplido con su razón de ser”, concluye.

