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De la Infraestructura al Servicio: Servicelab AI y la Revolución de la Supercomputación en Colombia

En el vertiginoso ecosistema tecnológico actual, la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en el motor de la competitividad empresarial. Sin embargo, para muchas compañías en Latinoamérica, el acceso a la infraestructura necesaria ha sido un muro infranqueable. Jimmy Acosta, Chief Technology Officer (CTO) de Servicelab AI, conversó con nosotros sobre cómo su compañía está derribando estas barreras para democratizar la IA en la región.

Una herencia de 26 años volcada al futuro

Aunque ServicelabAI como marca independiente apenas cuenta con dos meses de trayectoria, nace con el respaldo de una empresa de infraestructura tradicional con 26 años de experiencia en el mercado. Esta evolución de «vendedor de hierro» a «proveedor de servicios de IA» permite a la compañía combinar el conocimiento profundo del hardware con la agilidad que demanda la era del silicio.

«Vimos que este es un stack tecnológico que representa un negocio nuevo dentro de la rama de la informática», explica Acosta. Con una inversión inicial de 20 millones de dólares en infraestructura física ubicada en Bogotá, ServicelabAI se posiciona como el primer habilitador en la región en integrar soluciones de HPE (Hewlett Packard Enterprise), AMD y Equinix.

Adiós al «Impuesto del Token» y a la barrera de los 6 millones de dólares

Uno de los conceptos más disruptivos mencionados por Acosta es la eliminación del «impuesto del token». Actualmente, el costo de entrada para proyectos de IA de alto nivel es prohibitivo: un solo equipo de infraestructura de gama media-alta puede costar entre 3 y 6 millones de dólares.

«¿Cuántas compañías en Colombia pueden comprar un equipo de ese nivel sin tener certeza en el retorno de inversión?», cuestiona el CTO. Para resolver esto, ServicelabAI ofrece un modelo de infraestructura como servicio (IaaS) que permite a las empresas aterrizar sus proyectos sin la carga financiera de adquirir el hardware.

El ritmo de crecimiento de la compañía es agresivo: tras compras de equipos en octubre, diciembre y abril, actualmente adquieren nueva infraestructura cada cuatro meses, con la meta de llegar a un equipo nuevo cada mes para satisfacer la creciente demanda del mercado.

El ecosistema: Gatear, caminar y correr

ServicelabAI no se ve a sí misma como una competidora de las empresas locales, sino como una «apalancadora». Su propuesta de valor es única para el ecosistema de startups: no cobran por el uso de infraestructura durante la fase de desarrollo de los casos de uso.

«Los vamos acompañando a gatear, caminar y correr», afirma Acosta. El modelo de negocio se basa en el éxito compartido: una vez que la solución está terminada, monetizada y generando valor para el cliente, es cuando ServicelabAI comienza a recibir su retorno. Este enfoque elimina el miedo a la iteración y permite que las empresas prueben «el sabor del modelo» sin riesgos financieros iniciales.

Soberanía de datos y alcance global

La ubicación de los equipos en los centros de datos de Equinix en Bogotá no es un detalle menor. Esto garantiza la soberanía de los datos para las empresas colombianas, un factor crítico en sectores regulados. Sin embargo, la capilaridad de sus aliados les permite tener una proyección internacional inmediata.

Actualmente, ServicelabAI ya gestiona requerimientos y proyectos de:

  • Cono Sur: Argentina y Chile.
  • Norteamérica: Estados Unidos.
  • Europa: Francia y España, este último incluso solicitando la instalación de equipos físicos en su territorio.

Talento local y el reto de la «fuga de cerebros»

El corazón de ServicelabAI no solo es silicio; cuenta con una planta de 10 científicos de datos colombianos de altísimo nivel. Ante la inevitable competencia por el talento con gigantes como Amazon o Microsoft, la visión de Acosta es pragmática y generosa: «No tengo forma ni debería cortarle las alas a su crecimiento».

La estrategia para mitigar la rotación consiste en mantener «semilleros» permanentes y relaciones estrechas con universidades. El objetivo es crear una «fábrica permanente de talento» donde la capacitación sea continua, aceptando que algunos profesionales «volarán» a otras latitudes mientras otros se forman para tomar el relevo.

2026: Hacia la estabilización y la madurez

Mirando hacia el futuro, Acosta prevé que 2026 será un año de estabilización. Tras el crecimiento exponencial actual en adquisición de máquinas, se espera que el mercado madure y que los clientes, tras haber ganado experiencia en la infraestructura de ServicelabAI, comiencen a migrar sus modelos a sus propios equipos o a escalas mayores de consumo.

«La invitación es a creérnosla», concluye Jimmy Acosta. «Ya no hay muros. La tecnología ya está disponible en Colombia y el momento de ser disruptivos es ahora».

Más información: https://servicelab.ai/

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