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El gran reto de la industria de consumo masivo ya no es solo reciclar más, sino rediseñar los empaques del consumo masivo

El mundo generó 2.560 millones de toneladas de residuos sólidos en 2022 y la cifra podría crecer 50% hacia 2050.

Cerca del 30% de los residuos globales aún no cuenta con una disposición adecuada, mientras que los plásticos representan 12,5% de los residuos sólidos municipales.

Mondelēz International reportó que 96% de sus empaques globales ya están diseñados para ser reciclables y que redujo 11,5% de plástico virgen frente a 2020.

Bogotá, mayo de 2026. En medio de una creciente presión global por reducir el impacto ambiental de los residuos, la conversación sobre reciclaje está entrando en una nueva etapa: el desafío ya no se limita únicamente a aumentar las tasas de recuperación de materiales, sino a transformar desde el origen la manera en que se diseñan los empaques que circulan diariamente en el mercado. El debate cobra especial relevancia para la industria de alimentos y snacks, donde los empaques son fundamentales para proteger productos y extender la vida útil de los alimentos, pero al mismo tiempo representan uno de los mayores desafíos para los sistemas de aprovechamiento y economía circular.

La dimensión del problema es cada vez mayor. Según el informe What a Waste 3.0 del Banco Mundial, el mundo generó 2.560 millones de toneladas de residuos sólidos en 2022 y, de mantenerse las tendencias actuales de urbanización y consumo, la cifra podría aumentar 50% hacia 2050, alcanzando los 3.860 millones de toneladas. El estudio también advierte que cerca del 30% de los residuos globales aún no cuentan con una disposición adecuada, ya sea porque no son recolectados o porque terminan en botaderos a cielo abierto y sistemas de manejo no controlados. Además, los plásticos representan aproximadamente el 12,5% de los residuos que se generan diariamente en hogares, comercios y espacios urbanos y cerca del 65% corresponde a plásticos de un solo uso.

En este escenario, las compañías de consumo masivo están acelerando inversiones e innovación para responder a nuevas exigencias ambientales y de los consumidores. Es el caso de Mondelēz International, compañía detrás de marcas como Oreo, Club Social y Trident, el cual reportó que cerca del 96% de sus empaques globales ya están diseñados para ser reciclables y que logró reducir 11,5% de plástico virgen frente a su línea base de 2020, como parte de su meta de superar el 98% de empaques reciclables hacia 2030.

La transformación también responde a un cambio en las expectativas de los consumidores. De acuerdo con el estudio Global and Latin American Sustainability Trends: Consumer Insights and Brand Implications de GlobeScan, cerca del 80% de los consumidores en América Latina busca adoptar hábitos más saludables y sostenibles. Además, el 84% reconoce el reciclaje como una de las acciones más importantes para el cuidado del entorno, seguido por el uso de energías renovables (74%) y la elección de productos con menor presencia de empaques plásticos (74%). Estos resultados reflejan cómo la sostenibilidad dejó de ser una conversación exclusiva de gobiernos y empresas para convertirse en un criterio cada vez más relevante en las decisiones de consumo.

Durante años la conversación sobre reciclaje estuvo enfocada en qué hacer con los residuos después del consumo, pero hoy entendemos que el verdadero cambio empieza mucho antes, desde el diseño de los empaques. El gran reto para la industria es avanzar hacia soluciones cada vez más circulares que permitan mantener la calidad y seguridad de los productos, pero que también faciliten su reincorporación a las cadenas de aprovechamiento”, afirmó Luis Arturo Gutiérrez, Gerente de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad para la región WACAM

Y es que uno de los desafíos más importantes para América Latina sigue siendo cerrar la brecha entre innovación, infraestructura y hábitos de consumo. Aunque existe una mayor conciencia ambiental entre los ciudadanos, persisten retos relacionados con la separación correcta de residuos, la capacidad instalada para recuperar materiales y la articulación entre los distintos actores de la cadena. Esto resulta especialmente relevante en categorías de alta rotación como alimentos y snacks, donde millones de empaques circulan diariamente y cualquier avance en diseño, reutilización o reciclabilidad puede generar impactos a escala.

La transformación también está cambiando la manera en que las empresas entienden la sostenibilidad. Más allá de las metas ambientales, el rediseño de empaques se está convirtiendo en un tema de competitividad, eficiencia operativa y resiliencia de negocio, particularmente en una industria donde los consumidores son cada vez más exigentes frente al impacto ambiental de los productos que consumen.

Esta discusión ya no gira únicamente alrededor de qué hacemos con los residuos cuando terminan su vida útil, sino sobre cómo se producen, consumen y reincorporan los materiales dentro de la economía. En un contexto de creciente presión ambiental y cambios en los hábitos de consumo, el reciclaje empieza a entenderse no solo como una práctica ciudadana, sino como parte de una transformación más amplia en la forma en que industrias, gobiernos y consumidores se relacionan con los recursos y el impacto de lo que consumen diariamente.

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