Una semana después del terremoto, la protección de la niñez sigue siendo una prioridad
World Vision advierte que la recuperación de niñas, niños y adolescentes requiere protección, acompañamiento emocional y espacios seguros, además de asistencia básica. La organización mantiene su respuesta en Cali, Pereira, Buenaventura y Chocó.
World Vision Colombia ha alcanzado a 430 personas con asistencia alimentaria y a 488 mediante acciones de protección, además de brindar 163 atenciones en agua, saneamiento e higiene.
Los Espacios Amigables para la Niñez se consolidan como una herramienta clave de respuesta, ofreciendo actividades de juego, expresión artística, escucha y acompañamiento emocional para ayudar a niñas y niños a recuperar la sensación de seguridad.
Bogotá, 19 de agosto de 2026 – A una semana del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, la emergencia continúa para miles de familias que enfrentan la pérdida de sus viviendas, la interrupción de sus rutinas y dificultades para acceder a servicios básicos. De acuerdo con el más reciente reporte de OCHA, 135.179 personas resultaron damnificadas, 287 fallecieron, 3.975 resultaron heridas y 378 continúan desaparecidas, mientras persisten afectaciones en viviendas, centros educativos, vías e infraestructura de salud.
Sin embargo, para niñas, niños y adolescentes, la emergencia no termina cuando dejan de moverse las estructuras. El miedo, la incertidumbre, la pérdida de rutinas, la interrupción de la escuela y la separación temporal de sus familias y redes de apoyo pueden prolongar el impacto de la emergencia mucho después del sismo.
“El impacto de una emergencia no termina cuando dejan de moverse las estructuras. Para una niña o un niño, también puede significar perder temporalmente sus rutinas, dejar de asistir a la escuela, separarse de personas importantes y experimentar miedo e incertidumbre. Por eso nuestra respuesta debe poner a la niñez en el centro, brindando espacios seguros, acompañamiento y protección que les permitan recuperar la confianza y la esperanza”, señala Peter Gape, Director Nacional de World Vision para Colombia y Venezuela.
La protección también es una prioridad durante la recuperación
A medida que avanza la respuesta, también aparecen nuevos riesgos para la niñez. OCHA ha identificado como prioridades la activación de rutas de protección, la atención psicosocial, la reunificación familiar, la prevención de violencias y la creación de espacios seguros y adaptados para familias con niñas y niños. La OIM, por su parte, ha alertado sobre el posible incremento del riesgo de trata de personas en zonas afectadas, debido a la pérdida de viviendas, medios de vida y redes de apoyo.
Por esta razón, la respuesta humanitaria no puede limitarse a entregar alimentos, agua o alojamiento. También debe ayudar a que niñas, niños y adolescentes recuperen espacios de seguridad, juego, expresión y acompañamiento mientras sus familias reconstruyen sus vidas.
En Pereira, World Vision ha implementado Espacios Amigables para la Niñez, en articulación con organizaciones basadas en la fe, la Alcaldía local, la Iglesia Bautista y albergues de Pereira y Manizales. Estos espacios permiten que niñas y niños jueguen, expresen sus emociones y fortalezcan sus capacidades para afrontar la crisis.
Solo entre el 14 y el 16 de agosto, 388 niñas, niños y adolescentes participaron en actividades de juego dirigido, recreación y expresión artística, mientras sus cuidadores también tuvieron espacios de escucha y acompañamiento. En esos mismos días, World Vision entregó 100 kits lúdicos y refrigerios, 163 kits de higiene y nutrición, y apoyó iniciativas de alimentación comunitaria que alcanzaron a cientos de personas.
En total, los registros disponibles de la respuesta reportan 430 personas alcanzadas mediante acciones de asistencia alimentaria, 488 mediante acciones de protección y 163 atenciones en agua, saneamiento e higiene (WASH). Estas cifras continúan actualizándose y los registros por componente pueden presentar coincidencias entre participantes.
El juego también es parte de la respuesta
En una emergencia, las niñas y los niños pueden presentar cambios en el sueño, el apetito o el comportamiento, además de miedo y ansiedad. Frente a estas situaciones, World Vision recomienda hablar con ellos con calma, explicar lo sucedido utilizando palabras sencillas, evitar su exposición a imágenes o noticias alarmantes y ayudarles a identificar lugares seguros y puntos de encuentro familiares.
El juego también cumple una función fundamental: permite liberar estrés, expresar emociones y recuperar progresivamente una sensación de normalidad.
“Hoy, más que nunca, poner a la niñez en el centro de la respuesta significa protegerla, escucharla y acompañarla. La reconstrucción de una comunidad no se mide únicamente en viviendas recuperadas o infraestructura reparada; también implica que sus niñas y niños puedan volver a sentirse seguros y recuperar sus espacios para jugar, aprender y crecer”, agregó Peter.
La organización mantiene su presencia en Cali, Pereira, Buenaventura y Chocó, donde desarrolla acciones de protección, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria y acompañamiento a las familias. En Chocó, donde se estima que alrededor de 60.485 personas han resultado afectadas, la respuesta se desarrolla con un enfoque diferencial para comunidades afrocolombianas e indígenas, a través de organizaciones socias del consorcio UNIR, apoyado por el Fondo Humanitario para Colombia. A una semana del terremoto, mientras las comunidades comienzan una recuperación que será de largo plazo, la prioridad es que ninguna niña o niño quede atrás en ese proceso. Porque reconstruir después de una emergencia también significa recuperar la seguridad, la confianza y la esperanza de quienes están creciendo en medio de ella.

