Un cine patrimonial vuelto teatro y un tren convertido en escena: el caso colombiano que ganó un premio mundial de turismo
VAOVA, la empresa colombiana que convierte los viajes de grupo en experiencias culturales inmersivas, ganó el SITE Crystal Award 2026 por un programa desarrollado para una de las principales aseguradoras de vehículos de México, que reunió a más de 400 directivos en Bogotá y articuló a más de 50 aliados locales. El reconocimiento internacional se suma a tres Premios Nacionales de Turismo de ProColombia.
Bogotá, 7 de julio de 2026. En noviembre de 2024, el Teatro Faenza, el cine más antiguo de Bogotá, se transformó en escenario de una cena de gala, un uso inédito para un espacio que nunca había albergado un encuentro corporativo privado de esa magnitud. Sobre la tarima, el Ballet Metropolitano de Medellín presentó Gabotero, una pieza adaptada para la ocasión e inspirada en los universos de Gabriel García Márquez y Fernando Botero. Sin embargo, el montaje trascendió la tarima: la puesta en escena activó el teatro completo, desde el recibimiento de los asistentes hasta las mesas donde se servía la cena. Cada acto de la danza acompañó un momento del menú y convirtió el espacio entero en una extensión de la obra. Los invitados eran más de 400 directivos de una de las principales aseguradoras de vehículos de México, que celebraba sus 30 años y su llegada al mercado colombiano, y esa noche no estaban frente a un espectáculo corporativo, sino inmersos en él.
El programa completo, diseñado y operado por VAOVA, una empresa colombiana que convierte los viajes de grupo en experiencias culturales, ganó el SITE Crystal Award 2026 a la Excelencia en Viajes de Incentivos para Latinoamérica y el Caribe. Es el cuarto reconocimiento de peso para la compañía, que ya había sido distinguida en tres ocasiones por los Premios Nacionales de Turismo de ProColombia (2020, 2021 y 2025), aunque la historia que deja el caso es más grande que los galardones, porque muestra cómo el patrimonio, los artistas y la economía creativa de Bogotá pueden transformar la imagen con la que un visitante llega y se va.
Un cine, un tren y una ciudad convertidos en escenario
La gala en el Faenza fue solo uno de los momentos. En otro día, el Tren de la Sabana, que normalmente opera como servicio público de turismo, fue privatizado por completo y convertido en un escenario en movimiento. Durante un recorrido de 90 minutos hacia la Catedral de Sal de Zipaquirá, cada vagón reveló una faceta de la identidad colombiana a través de personajes (floricultoras, campesinos, bailarines y narradores) que interactuaron con los invitados, con música en vivo y sabores de la región. El trayecto culminó en una visita teatralizada a la catedral.
Detrás de esos momentos hubo más de 50 aliados locales coordinados como una compañía teatral, entre ellos artistas, comunidades, espacios patrimoniales e instituciones articuladas alrededor de una misma narrativa, que es la diferencia que VAOVA reivindica entre operar un evento y curar una experiencia.
“El Teatro Faenza nos permitió demostrar el potencial narrativo de un espacio patrimonial. Su arquitectura, el ballet, la gastronomía y la puesta en escena se integraron en una misma historia para convertir una cena corporativa en una experiencia cultural inmersiva”, afirma Juan Pablo Toro, fundador de VAOVA.
El viaje como herramienta de imagen país
La compañía parte de una premisa incómoda, según la cual la imagen de Colombia ante algunos públicos internacionales todavía carga con prejuicios, exotización y clichés. Frente a eso propone un turismo que no muestra la Colombia de postal, sino la de sus comunidades, sus artistas y sus oficios, de modo que un viajero que vive el país de esa manera no vuelve a casa como turista, sino como portavoz natural de una Colombia que no esperaba encontrar.
El método tiene nombre, The Art of Happenings, y una trayectoria que lo respalda. Que ProColombia la haya reconocido tres veces y que el jurado del SITE Crystal lo confirmara dice menos de la empresa que del país, pues Colombia tiene la infraestructura, el talento creativo y la riqueza cultural para recibir al mundo en sus propios términos, y para una nación acostumbrada a que otros cuenten su historia, que una empresa local lo haga desde adentro y lo logre afuera es, en sí mismo, una noticia.
“Colombia no necesita disfrazarse para competir en el turismo internacional. Cuando el patrimonio, los artistas y las comunidades son los protagonistas, el visitante no se lleva una postal, sino una historia distinta del país”, afirma Juan Pablo Toro, fundador de VAOVA.
Para VAOVA, el reto de los próximos meses es convertir este reconocimiento en una oportunidad para impulsar una nueva forma de concebir el turismo experiencial en Colombia. La compañía busca fortalecer una cultura de creación en la que las experiencias no se adapten a formatos preestablecidos, sino que se construyan alrededor de cada cliente, integrando de manera auténtica la cultura, el territorio y los objetivos de cada programa.

