Bienestar mental en adolescentes: señales que no se deben pasar por alto, según expertos
La adolescencia es una etapa determinante para el desarrollo emocional y la construcción de habilidades.
El entorno digital puede generar situaciones de ciberacoso y necesidad de validación.
Un estudio publicado en el Journal of Adolescent Health menciona que la calidad del diálogo entre padres e hijos puede influir en la aparición o prevención de síntomas de ansiedad y depresión durante la adolescencia.
Bogotá, marzo de 2026. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 30 % de los problemas de salud mental comienzan durante la adolescencia, entre ellos la depresión y la ansiedad. Este panorama evidencia la importancia de hablar de bienestar mental en una etapa marcada por cambios hormonales, físicos y en el desarrollo cerebral, que influyen en la identidad y la gestión de emociones.
La adolescencia es una etapa determinante en el desarrollo emocional y la construcción de habilidades que permiten fortalecer las relaciones sociales y enfrentar los desafíos propios de esta edad. Asimismo, comprender las causas que pueden impactar el bienestar mental es clave para promover entornos de apoyo y acompañamiento oportuno.
“En la actualidad, los adolescentes se ven impactados por diversos factores. Entre ellos están el entorno digital y las redes sociales, donde muchas veces aparece la necesidad de validación y situaciones de ciberacoso; el entorno familiar, marcado por conflictos, ausencia de padres e incluso sobreprotección; y la presión social o académica, que puede generar baja tolerancia al fracaso, así como preocupación por ser aceptados”, explicó Javier González, médico familiar de Compensar.
Ante este escenario, es relevante identificar algunas señales para evitar un posible problema de salud mental en los adolescentes:
- Tristeza persistente o irritabilidad constante.
- Aislamiento social.
- Cambios en el sueño o el apetito.
- Bajo rendimiento académico repentino.
- Pérdida de interés por actividades que disfrutaba.
- Comentarios negativos sobre sí mismo.
- Autolesiones o conductas de riesgo.
- Aumento de discusiones con los padres.
Según el especialista, estas conductas no siempre significan algo de lo que preocuparse, pero sí merecen atención. Si duran varias semanas o afectan la vida cotidiana, es recomendable buscar acompañamiento profesional.
Comunicación, una de las principales herramientas para el bienestar mental
La comunicación en el hogar cumple un papel fundamental en el desarrollo emocional de los jóvenes. Un estudio publicado en el Journal of Adolescent Health menciona que la calidad del diálogo entre padres e hijos puede influir en la aparición o prevención de síntomas de ansiedad y depresión durante la adolescencia.
“Promover conversaciones abiertas permite que el joven se sienta validado, pueda entender sus emociones y establezca una red de apoyo para pedir ayuda y desarrollar una mejor autoestima. Hablar sin ser juzgado crea confianza, seguridad y permite prevenir problemas mayores”, agregó González.
Al momento de pedir ayuda, muchas veces los padres instauran mitos como: “es una etapa, ya se le pasará”, “buscar ayuda es señal de debilidad”, “los jóvenes exageran”, entre otros; los cuales se deben derribar, pues refuerzan el silencio y cierran por completo la puerta a una intervención oportuna.
En un entorno donde los adolescentes se ven más expuestos a desafíos emocionales, brindar espacios seguros, contar con tiempo de calidad, promover rutinas saludables y fortalecer lazos se convierten en las mejores formas de prevención. Hablar de bienestar mental ya no es una opción, sino una necesidad para acompañar a los jóvenes en esta etapa de transformación.


